Y es por eso que ahora trato de disfrutar un poco más el café de la mañana, contar tus pecas y hacer un mapa, abrazarte en pijama, comernos toda la refri, salir a caminar, trazarnos metas, hablar sin parar en una reunión y que todos digan que estamos en una burbuja, tener un ciclo de cine, bailar sin música, tener esos gestos y sonidos que solo los dos entendemos, tomar vino, dormir abrazos y sobre todo todo todo todo: aprender juntos. Así que no todo en la vida es una etiqueta perfecta, que hay cosas, situaciones, momentos que no tienen nombre y que no lo necesitan, porque están mejor así y son geniales y encantadores.
Hoy estoy muy contenta, gracias.
0 dejaron de hacer cosas importantes y hablaron:
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